Archivo de la categoría: Reflexión

Piedras Estorbosas

Hay algo que me molesta mucho. La gente que está “dedicándose” a lo que “más les gusta”. Las comillas son fundamentales en ese statement. Son las rocas estorbosas y de mera pose las que hablan sin conocer su propia lengua. Piensan que son preciosas, cuando no salen del río en el cual están sumergidas. No las soporto, y tengo que caminar con ellas, contra corriente.

¿Qué hacer? Ignorarlas. Y, de ser necesario, patearlas cuando estorban, para que se queden en el lugar que les pertenece.

Siempre busquen las piedras preciosas para caminar con ellas, porque el brillo de varios cega a muchos más. Aunque claro, eso no significa que el brillo propio no sea más que suficiente para causar enormes destellos.

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La Generación Actual de Consolas

Hace poco vendí mi Nintendo Wii. Mi DS también se fue unos meses atrás, y ahora solamente tengo el PS3 de Sony, con pocos juegos. Todavía tengo varios títulos de diferentes consolas que me quedé pensando en volver a jugar un día, aunque esto seguramente nunca ocurrirá.

Aún no sé qué es exactamente lo que pasa, pero la actual generación de consolas de videojuegos no me ha gustado, y no creo que cambie mucho mi opinión en los próximos años. Me compré el Wii ilusionado, pensando en los juegos por salir. WiiSports: efímero y aburrido. Brawl: sobrevalorado, aburrido y repetitivo a más no poder. Zelda: me aburrió tanto que lo terminé casi tres años después de haberlo comprado. Me atrevo a decir que el más divertido fue Resident Evil 4: Wii Edition, y eso que fue una adaptación al nuevo control del Wii desde el GameCube.

Tuve muy buenos momentos en mi DS con juegos como The World Ends With You, KH 358/2 Days, los Castlevanias y hasta Tetris DS, entre otros títulos que ya olvidé. Fuera de eso, me he aburrido.

Es sorprendente que el PS3, a pesar de ser una de las consolas con pocos juegos atractivos para mis gustos, es una de las que más me ha divertido en el poco tiempo que la he tenido.

Extraño los días en que MegaMan no costaba 10 dólares y estaba en 8 bits, cuando podía jugar juegos de PS2 y PS1 en una sola consola, cuando había un juego nuevo de MegaMan o Kingdom Hearts por esperar para el próximo año o dos. Extraño cuando realmente me divertía. Y a menos de que algún Final Fantasy, Kingdom Hearts o milagro de Mega Man lo salve, para mí, la industria está perdida. Y a este paso, la desapareceré de mi vida.

¡Cuidado! ¡Ahí Vienen las Fake Fans!

No hay otra cosa que odie más de una banda que me guste que los fanátic@s fals@s, o fake fans. Hay diversos tipos, formas y versiones de éstos, y los existen en prácticamente cualquier grupo de fanáticos, aunque se da más comunmente entre los fans de bandas para adolescentes.

La razón por la que escribo esto es porque me preocupa el incremento del número de fake fans entre los fanáticos de McFly; no soy el único. Suele ocurrir que -como muchas otras personas-, me gustan mucho ciertas cosas, pero cuando se vuelven DEMASIADO (más de lo que originalmente son) comerciales, empiezo a perder mi gusto por ellas rápidamente, y esto es bastante deprimente. Gente que antes ni sabía de la existencia de bandas, y que antes te veía feo/raro/con cara de WTF cuando le hablabas de ellas ahora te ve con una corbata (en cualquier tipo de día y/o evento) y dice -y de hecho, cito un caso real y personal-: “¿Ah, vienes vestido como de Jonas Brother, no?” O simplemente hablan de tu banda como si la hubieran conocido toda su vida, y hasta con prepotencia. Seguir leyendo ¡Cuidado! ¡Ahí Vienen las Fake Fans!

220, Nuevo Video de t.A.T.u.

Justamente como la banda lo promocionó por todos lados, el nuevo video de t.A.T.u. se estrenó a las 12:01 (hora en Rusia), y ahora puede ser visto en alta calidad por su canal de YouTube. Seguir leyendo 220, Nuevo Video de t.A.T.u.

Cadena de Memorias

Hay momentos inolvidables, momentos que no podemos creer que estén ocurriendo en ese instante, momentos, momentos que nadie quiere que terminen. Y acaban, pero sólo en la realidad. Cuando se termina una acción en el presente, queda en el pasado. Pero no sólo eso, ese mismo pasado se queda grabado en nuestra memoria.
Y conforme pasa el tiempo, ocurren más y más ocasiones increíbles, ocasiones que no querremos jamás olvidar. Y las recordamos. Recordamos todos esos ratos que nos llenan de felicidad, esos ratos que siempre nos traen nostalgia cuando nuestra mente accesa esas preciadas memorias. En la vida, vamos juntando y juntando poco a poco nuestra cadena de memorias. Cuando queremos, podemos recordar una parte de esta cadena: una memoria. A final de cuentas, todas nuestras acciones, sin importar cuándo se den, se quedarán en memorias. Por eso, para todo humano, la cadena de memorias es la más importante posesión. Si se pierde ésta, no queda nada. Si alguien perdiera la memoria, quedaría un “presente” cuando se vuelve en sí, pero cuando ese humano se dé cuenta de que ya terminó ese presente en cuestión de segundos, se habrá convertido en otra memoria: otra pieza más de la cadena.

A final de cuentas, todos vamos a morir. Todo lo que tengamos se va a ir. Todo lo que no tengamos también. Nosotros simplemente vamos a dejar de existir. ¿Siguiente vida? Llámenle cielo, paraíso, paz eterna, llámenle como quieran. Nuestra vida termina y nadie nos puede asegurar que hay algo más después de ésta. Y junto con nuestra existencia se va nuestra cadena de memorias, se desbarata y las memorias se dispersan hasta desaparecer; se va todo. Y si ni siquiera queda nuestra cadena, entonces no queda nada. Y eso, eso me da miedo.